Biomasa: ¿qué hay que saber?

Biomasa: ¿qué hay que saber?
Los sistemas de calefacción de biomasa son una alternativa que usa materia orgánica como fuente de energía para producir agua caliente. Existen diversos combustibles que suelen variar según las zonas pero entre los más frecuentes se encuentran el pellet, la astilla y el hueso de aceituna.

La biomasa es un producto heterogéneo por lo que es necesario emplear un combustible de calidad y normalizado.

Una caldera de biomasa es capaz de sustituir a cualquier tipo de caldera de otro combustible como pueden ser las de gas o gasoil.

El retorno económico de la inversión tiene que ser el factor determinante para decidir el tipo de combustible por el que apostar. Las inversiones en instalaciones de biomasa suelen ser de un mayor importe que para otros combustibles por lo que, en función del consumo, el menor precio de la energía hará que resulte interesante o no instalar este tipo de combustible.

Se recomienda contar con una empresa de servicios energéticos para que se encargue de renovar su sistema de calefacción y para que lleve a cabo el mantenimiento de su caldera de biomasa, que debería ser más frecuente que el de las calderas convencionales. Con un correcto mantenimiento podrá optimizar el rendimiento de la instalación y evitar riesgos.

Una caldera de biomasa en comparación con una de las habituales necesita más espacio de almacenamiento del combustible y un sistema para que el combustible vaya alimentando la caldera, será un sistema específico para cada tipo de biomasa.

En el rendimiento también influye la calidad y el poder calorífico del combustible, a más calidad y poder calorífico, mejor rendimiento de la caldera. Es importante garantizar la calidad de la biomasa suministrada además de conocer las opciones que existen en la actualidad en el mercado que son muy variadas.


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